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Los Caramelos del Ratón Jerry

Había una vez un ratón al que le encantaban los caramelos. Moría por ellos, así que iba por todos lados buscándolos.

Un día, caminando por la avenida Santa Fe, se encuentra con un kiosco. Y claro, estaba lleeeeeno de caramelos.

No aguantó la tentación y se robó un caramelo.

Se lo comió feliz.

Al día siguiente, angurriento, robó dos.

Se los volvió a comer, mientras el kiosquero se preguntaba qué había pasado. Se dio cuenta un día después, cuando vio al ratoncito llevarse tres.

Dos días más y el ratón había robado 9 más.

El kiosquero no soportó más la idea y puso una trampa para ratones con un caramelo.

El sexto día, el ratoncito cayó en la trampa.

El kiosquero lo vio y, antes de sacarlo, le dijo que nunca más robe.

El ratoncito entendió el mensaje, y se le ocurrió una idea brillante: aprendió a hacer caramelos!!

Le salían tan ricos que todos los niños los querían, pero el ratoncito se ocupó primero de devolver lo que había robado.

Finalmente se hizo bastante amigo del kiosquero.

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