Ir al contenido principal

Nuestro Primer Minitomate

Hace varios meses plantamos unos tomatitos cherry. Cuando estaban por madurar, se fueron muriendo.
Compramos otra plantita, que a los dos meses estaba llena de tomatitos verdes. El primero que se puso colorado desapareció. Algún animalito se lo robó.
Entonces entramos la plantita, y unas semanas después maduró nuestro primer tomate!
Y a que no saben quién se lo comió!!?!!?!







Comentarios

  1. El problema fue que unos pocos días después hubo una helada y se nos murieron todas las plantitas de tomate!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El Gusano Ojolar

Hace unos cuantos meses, un gusano salió de su cueva a buscar comida, porque estaba preparándose para hibernar. Era otoño y solo quedaban unas plantitas con hojas verdes. No era un gusano común. Era un gusano ojolar, de esos gusanos que tienen los ojos muy grandes en las puntas de dos antenitas. Era de color azul y violeta. Esos ojos tan saltones le permitían ver a través de las cosas, y el gusano se divertía espiando a las gusanitas. De tanto espiar, se le vino encima el invierno. Y no había juntado nada de comida. Pasó un invierno muuuy duro, sin comer casi nada, terminó taaan flaco que aprendió una dura lección: hay que divertirse pero también trabajar.

Vestidos de Colores para la Princesa

Había una vez una princesa que tenía vestidos de todos, todos los colores. Y cada color contagiaba a los que la veían de un estado de ánimo, alegría, tristeza, felicidad, melancolía... Pero ella no lo sabía. Caminaba por los pasillos del castillo, por las calles del pueblo, y transformaba a la gente por un ratito. Un día se puso el vestido más triste que tenía, y no sabía por qué pero todos lloraban a su alrededor. No le gustó el vestido y no lo usó más. Otra vez se puso uno que hizo que todos se mueran de risa... Ese le gustó bastante, pero también la agotó. No podés estar todo todo el tiempo con gente que se ríe sin parar! Pero un día en particular se cruzó con la bruja de la región. Todas las regiones tienen una. Y esta bruja le quiso comprar el vestido de la tristeza... La princesa, tan buena que era, se lo regaló. Y la bruja se lo puso enseguida... Tan fuerte era el poder que hasta la princesa lloró. Y todos los demás también lloraron. Durante varios años, la tristeza ...

Bárbol y las Cosquillas

Érase una vez un árbol gigante que había nacido hace cientos de años. Tenía tantos, tantos, años que era muy sabio. Y de tan sabio, podía moverse, caminar. Su nombre era Bárbol. Bárbol estaba en un bosque pero cerca de un claro, a donde muchos chicos iban a jugar a la pelota. Un día, a uno de ellos la pelota se le quedó enganchada entre las ramas de Bárbol. El niño subió con cuidado, y con el movimiento de sus piernas y manos le hizo unas divertidas cosquillas a Bárbol. Bárbol se rió en silencio. Era muy sabio, tan sabio como para caminar, pero no tanto como para hablar, o reir con ruido. Esas cosquillas le gustaron mucho a Bárbol. A partir de ese día, cada vez que los chicos volvían a jugar a la pelota, Bárbol estiraba las ramas para atraparla... Y no la soltaba hasta que recibía una buena dosis de cosquillas!!!