Ir al contenido principal

Entradas

Cachichién el Ciempiés Volador

Cachichién con las patas de tanza Había una vez un ciempiés que caminaba mucho todos los días. Se llamaba Cachicién. Tanto caminaba que fue perdiendo las patas sin darse cuenta. Sin embargo un día, cuando se quedó solo con siete patitas, pensó en ir al doctor. El médico le dijo que le iba a poner patitas falsas de madera. Cachichién en camino al médico Cuando salió muy contento, se cayó de cara en la calle. No podía mover las 93 patitas de madera, estaban todas duras y parecía Pinocho. Volvió arrastrándose al médico, quien le puso las patitas de tanza. Muy contento fue a la calle, pero se le engancharon entre dos adoquines. Tiró, y tiró, y perdío un par de patas. Volvió al médico. Este era muy terco, y estaba decidido a resolver el problema. Entonces se le ocurrió una idea brillante: le puso rueditas al ciempiés! Pero para que no se dé de bruces contra el edificio de enfrente, le agregó frenos. Y como el ciempiés era medio vago y no quería trabajar en las subidas, le puso ...

Monos Comilones

Había una vez una isla con muchos monitos. Los monitos comían muchas bananas, ananás y cocos. Al principio, comieron bananas de las palmeras bananeras. Después de unos días no quedó ni una! Entonces, se pusieron a comer los ananás, de las palmeras ananeras. Obvio, se acabaron! Finalmente, empezaron a comer los cocos. Los sacaban de las palmeras cocoteras. Los rompían contra una piedra, se tomaban el agua y con las uñas arrancaban lo blanquito del coco. Un par de días después, no había más cocos en la isla. Y entonces qué podían hacer? Intentaron pescar, pero no pudieron porque no son tan especialistas en eso. No sacaron ni un pecesito. Después cavaron un pozo muy profundo y encontraron gusanos, y también semillas de ananás y cocos. Las plantaron y, mientras esperaban, comieron los gusanos. Un tiempo después aparecieron nuevas palmeras, que dieron frutos. Y así aprendieron que no pueden comer como loco todo lo que hay, sino que siempre tienen que dejar un poquito para el ...

Los Caramelos del Ratón Jerry

Había una vez un ratón al que le encantaban los caramelos. Moría por ellos, así que iba por todos lados buscándolos. Un día, caminando por la avenida Santa Fe, se encuentra con un kiosco. Y claro, estaba lleeeeeno de caramelos. No aguantó la tentación y se robó un caramelo. Se lo comió feliz. Al día siguiente, angurriento, robó dos. Se los volvió a comer, mientras el kiosquero se preguntaba qué había pasado. Se dio cuenta un día después, cuando vio al ratoncito llevarse tres. Dos días más y el ratón había robado 9 más. El kiosquero no soportó más la idea y puso una trampa para ratones con un caramelo. El sexto día, el ratoncito cayó en la trampa. El kiosquero lo vio y, antes de sacarlo, le dijo que nunca más robe. El ratoncito entendió el mensaje, y se le ocurrió una idea brillante: aprendió a hacer caramelos!! Le salían tan ricos que todos los niños los querían, pero el ratoncito se ocupó primero de devolver lo que había robado. Finalmente se hizo bastante amig...

Naturaleza

(cuento y dibujo de Trini) Unas personas no querían la naturaleza, pero otras sí. Los que no la querían, cortaban las plantas. Pero otras plantaban. Pero cuando llegó la primavera no había ninguna planta. como los piratas (a los que no les gusta la naturaleza) duermen toda la primavera, un chico fue y plantó en todos el parque. a la semana siguiente, como el chico regaba y cuidaba muy bien las plantas, crecieron. Y tres meses después estaba todo florecido y los piratas despertaron y dijeron: "Qué pasó acá?????" Fueron por todas las casas a preguntar quién había plantado, hasta que llegaron a la casa del chico, que les respondió: "Plantamos esto porque hay que cuidar a la naturaleza" Pero a los piratas no les gustó nada la respuesta. Entonces el chico comenzó a explicarles que sin naturaleza no hay comida, no hay aire, no hay agua, no hay nada para vivir. Y que todos moriríamos, si no somos nosotros serán nuestros hijos. Ahí los piratas entendieron. Final...

La Paloma de la Paz

(dibujo por Marqui, cuento de Trini, Marqui y Leo) Se trata de una paloma que es mensajera, y tiene que llevar un mensaje importante al Emperador. Va viajando y se encuentra con distintos animales, de los que se hace amiga. Hasta que un día se encuentra con un águila, que la persigue por un montón de lugares en redondo hasta que se marea tanto que la pierde de vista. Pero la paloma también se mareó un montón y terminó parada en una rama, al sol, con una flor en vez del mensaje, mientras tres conejitos la miraban. Un conejito era marrón, otro negro y el tercero con manchas negras y marrones. Este le dijo: "palomita, perdiste tu mensaje, se te cayó al piso ahí nomás". La paloma, al principio, no entendió nada. Estaba turuleca. La cabeza le daba vueltas como un trompo. O como un búho. Parecía una calesita sin freno. Y sin musiquita. Al rato, el mundo le dejó de girar. Y escuchó a un conejo hablar. Primero pensó que estaba loca, en dónde hablan los conejos? Solo en...

Bárbol y las Cosquillas

Érase una vez un árbol gigante que había nacido hace cientos de años. Tenía tantos, tantos, años que era muy sabio. Y de tan sabio, podía moverse, caminar. Su nombre era Bárbol. Bárbol estaba en un bosque pero cerca de un claro, a donde muchos chicos iban a jugar a la pelota. Un día, a uno de ellos la pelota se le quedó enganchada entre las ramas de Bárbol. El niño subió con cuidado, y con el movimiento de sus piernas y manos le hizo unas divertidas cosquillas a Bárbol. Bárbol se rió en silencio. Era muy sabio, tan sabio como para caminar, pero no tanto como para hablar, o reir con ruido. Esas cosquillas le gustaron mucho a Bárbol. A partir de ese día, cada vez que los chicos volvían a jugar a la pelota, Bárbol estiraba las ramas para atraparla... Y no la soltaba hasta que recibía una buena dosis de cosquillas!!!

La carrera del auto rojo

Había una vez un auto rojo que quería ser corredor de carreras. Era muy chiquito y los papás no lo dejaban. Pasó el tiempo, y más tiempo, y después creció hasta que los papás lo dejaron. Fue a correr carreras y fue ganando todas, todas, todas las que corrió. Hasta que se encontró con "el más rápido". Fue avanzando, avanzando y avanzando hasta que en el final se olvidó de inflar sus gomas. Entonces no pudo avanzar más y vino el equipo de los pits, le cambiaron la rueda y siguió. "El más rápido" estaba casi en el final pero el auto rojo fue a toda velocidad y lo pasó. Y ganó!