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Una Princesa con Escafandra

Había una vez en un país muy, muy lejano, una hermosa princesa que se llamaba Penélope, que estaba a punto de ser coronada reina. Toda su vida se había encargado de hacer lo posible para ser reina: estudió mucho, sacaba muy buenas notas, se bañaba todos los días, tenía buenos modales, comía toda la comida con educación y sin protestar, usaba las palabras mágicas ("por favor" y "gracias") y ayudaba mucho a toda la gente. También aprendió esgrima.

Pocos días antes del gran evento, la malvada bruja hechicera Jacinta Pichimahuida pensaba y pensaba como evitar que Penélope sea reina, la odiaba con toda su alma. ¡¡¡¡Se le acababa el tiempo!!!!


Finalmente recordó un viejo hechizo. Para hacer el hechizo tuvo que juntar: un ojo de sapo, pis de serpiente y pelos de la axila de un lobo. Por último, una escama de dragón quemada en la punta de la montaña mas alta del mundo.

Recién con todo eso mezclado preparó tres gotitas de poción mágica.

Fue fácil hacer que Penélope las tomara. Dos minutos después Penélope se sintió mareada mientras todo giraba a su alrededor. Después de dar más vueltas que una licuadora, le pasó algo inimaginable: apareció en un cuarto muy raro, cilíndrico, con palanquitas y botones y todo hecho de un material desconocido... Claramente brujería!!! No podía creerlo, justo antes de ser coronada reina era encerrada en esa prisión. Se agarró la cabeza para llorar... pero no pudo! Tenía algo en la cabeza que se la tapaba entera, pero le dejaba ver a través (por eso no se había dado cuenta). Se lo trató de sacar y no pudo, cuando escuchó una palabra rarísima:

- Es una escafandra

Se sobresaltó al enterarse de que había alguien más en la habitación maldita, giró la cabeza y vio a un señor muy raro, cubierto de blanco y con algo similar en la cabeza. Ella no sabía, pero el señor hablaba otro idioma y el traductor automático de las escafandras lo adaptaba para que ella entendiera.

Se puso a llorar de miedo, y el señor se acercó para consolarla y preguntarle quién era, qué hacía en su "nave espacial". Cuando finalmente se tranquilizó, le explicó que era una princesa a punto de ser coronada reina.

El astronauta (porque eso era) le explicó que había viajado al futuro, y que él la ayudaría a volver. Ella le dijo que era imposible, solo deshaciendo el hechizo podría.

Pero él buscó en Google a la "la malvada bruja hechicera Jacinta Pichimahuida",y encontró el hechizo removedor de hechizos: fueron hasta la Luna, tomaron una piedra pequeña, después a Marte y encontraron un pezado de hielo, volvieron rápido a la Tierra y de la montaña más alta del mundo tomaron un guijarro. Todo eso lo mezclaron en una bolsa y cuando Penélope puso sus dos manos y dos pies dentro, empezó a sentirse rara.

Después de pasar de nuevo por la licuadora (aunque no sabía lo que esto era) apareció en el castillo justo a punto para ser coronada. Nadie se había dado cuenta de su ausencia, y ella nunca supo si fue real o un sueño raro.

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